Planteamos el caso de personas que presentan comportamientos que denotan adicción al alcohol.  Observamos que en cada reunión social, esta persona abusa del alcohol y termina en estado etílico.  Constantemente es sujeto a citaciones de tránsito, accidentes con su vehículo, escándalos en la vía pública, otros.  Cuando uno trata de encarar a esta persona, y le aconseja que busque ayuda profesional porque tiene un problema de adicción al alcohol, es común recibir de esta persona los siguientes argumentos:

  • Solo tomo en ocasiones sociales
  • Cuando no siento ganas, no tomo ni un trago.
  • Cuando me pego mis tragos, manejo “mejor”.
  • Un traguito en la noche me ayuda a mantenerme despierto y poder seguir trabajando/estudiando en casa.
  • Yo no choqué el carro…, “me chocaron”.
  • Pero si todos toman en las fiestas…, no le des tanta importancia.
  • Mi familia está bien!!!.  Nunca les falta el pan en la mesa.
  • Con todo el estrés de trabajo que tengo…, me merezco un wiskisito de vez en cuando…
  • otros.

En fin, es común que una persona que tiene un evidente problema de adicción, trate siempre de buscar todos los argumentos que “confirmen” sus acciones.