LA MEMORIA

Generalmente definimos a la memoria como la parte del cerebro donde tenemos guardados todos nuestros recuerdos y aprendizajes que adquirimos a lo largo de la vida, sea voluntaria o involuntariamente.

Según Cárdenas (2002), “Una aproximación más detallada a la arquitectura de la corteza cerebral puede brindar elementos complementarios al concepto de memoria”.

De acuerdo a Cárdenas (2002), la estructura cerebral puede dar indicios de la forma en que los seres humanos almacenan los recuerdos, algo clave para tratar enfermedades como el Alzheimer.  

La construcción de la memoria abarca al menos dos fases subsecuentes: la memoria a corto plazo y la memoria a largo plazo.

 

 

MEMORIA A CORTO PLAZO

Es un procedimiento para almacenar una cantidad limitada de información en un periodo corto de tiempo.  Dicha información generalmente está ligada a factores emocionales y momentáneos.

 

MEMORIA A LARGO PLAZO

Es un procedimiento que permite recopilar mayor cantidad de información de una forma estable y duradera.  Gracias a ella podemos recordar información personal (quienes somos) y muchos acontecimientos que tuvieron lugar varios años atrás.

APRENDIZAJE Y MEMORIA

Visto como un proceso cerebral, el aprendizaje implica factores relacionados a la percepción de las personas y a las asociaciones que estas realicen.  Existen formas de aprendizaje básicas y complejas.

Las formas básicas de aprendizaje dan lugar a la Memoria Implícita, basada en los recuerdos automáticos que todos tenemos, relacionados en su mayoría a nuestros hábitos perceptivos y motores.

La Memoria explicita son los aprendizajes que cada uno conscientemente quiere recordar, por ejemplo las cosas que aprendemos en un aula de clases y luego en nuestra vida laboral tenemos que poner en práctica, (para una explicación más detallada de memoria implícita y explícita ver Morgado, 2005).

Algo curioso que por lo general nos sucede a menudo, es que estamos seguros que sabemos algo pero nos es difícil recordarlo, pudiendo hacerlo posteriormente.  Se puede sugerir que el olvido no es una pérdida de la información almacenada, sino más bien de una incapacidad momentánea para llegar a la información deseada.

 Referencias:

Cárdenas, F. (2002). El cerebro: aquella inestable matriz. Revista PsicologiaCientifca.com. (Capturado el 1 de septiembre de 2010 en Click aqui

Morgado, I. (2005). Psicobiología del aprendizaje y la memoria. Universidad Complutense de Madrid. (Capturado el 1 de septiembre de 2010 en Click aqui)