Efecto Halo

Es un sesgo o predisposición cognitiva, estudiado en psicología por Edward Thorndike, Phil Rosenzweig y otros a principio de los años 1900s. Se trata de un efecto en el cual se asocian características específicas que si posee un individuo con otras que no son necesariamente propias de dicha persona.

Thorndike (1920) en su estudio “A constant error in psycological ratings” lo define como “un problema que surge en la recolección de datos cuando existe un arrastre de un juicio hacia otro”.

En un extracto del mismo estudio que realizó a empleados de dos grandes  industrias apareció que los estimados de la misma persona en diferentes cualidades fueron altamente correlacionados, pareciendo probable que dichas cualidades fueron “coloreadas” por el evaluador afectado por una marcada tendencia a pensar en la persona como “buena” o como “mala” en general, sin poder evaluar una a una sus características propias reales.

Como ejemplo, las personas generalmente tendemos a asociar la belleza física con inteligencia, amabilidad, riqueza, limpieza, etc. Esto ha sido estudiado también por Robert Cialdini en su libro Influencia: Ciencia y Práctica; donde comenta que la mayoría de los seres humanos da por sentado inconcientemente que la gente rica, poderosa, famosa y apuesta es más inteligente que el resto de seres humanos.

Otros en cambio relacionan la raza con otras características y se sienten más “tranquilos” estando a lado de una persona blanca que de una negra, puesto que asocian a la persona de raza negra con características no deseables. Podemos citar la canción del Grupo Niche ” Han cojido la cosa” en su coro: “…Blanco corriendo, atleta, negro corriendo, ratero blanco sin grado doctor y el negrito yerbatero…”.

Este efecto no solo ocurre con las personas, también ocurre con los objetos; en publicidad y mercadeo su uso es grandemente difundido y se da cuando un cliente tiene una fuerte preferencia por una marca, tendiendo a exagerar los beneficios de dicha marca sea cual fuere su producto (Howard, 1989, p. 411).

Como ejemplo tenemos la preferencia de adquirir juguetes de marca MATTEL, sin analizar otros datos como colores, texturas, formas o sonidos.

Thorndike, E. L. (1920). A constant error in physological ratings. Journal of applied psycology 4, 469-477.

Howard, J. A. (1989). El comportamiento del consumidor en la estrategia de marketing. Mexico: Prentice-Hall.